Soy tan joven, pero a veces siento que mi mente me traiciona para la edad que tengo. Me pasa que estoy cansada de todo, hace ya mucho tiempo que no siento ganas de salir a fiestas que duran toda la noche ni me siento cómoda en grupos grandes. No es que me haya transformado en una antisocial de un día para otro, pero sé que todos tienen esta imagen mía de una mujer sociable y (creo) simpática. No es que sea mentira y vaya a decir ahora que soy una mujer depresiva y ermitaña, es sólo que de verdad que me siento mucho más "en mi lugar" cuando estoy en compañía de pocos y cuando me doy tiempo para mí misma.
Disfruto mucho quedarme acostada, leyendo libros, escribiendo, tocando piano o guitarra; puede sonar raro para algunos pero se siente bien de verdad. Salir a caminar sola, escuchar música, pensar y hacer planes mentales que duran sólo unas horas para luego volver y hacer otros diferentes al día siguiente. Mirar el cielo y observar las estrellas, no pensando en que más allá hay algo más, o que hay un romanticismo poético en ello, no, simplemente observarlas. Están ahí, todas las noches, disfruto mucho mirándolas por horas, son tan hermosas, pero pocos las ven en realidad. También, cuando camino, me gusta observar los edificios/casas favoritas de mi ciudad; lo hago cuatro veces al año, en el cambio de cada estación y diviso el cambio de sus colores o la permanencia de estos al pasar de los meses.
Me gusta el trayecto en micro de mi casa a cualquier lugar, siempre creo historias en mi mente a medida que las canciones de mi reproductor avanzan. Algunas acerca de mi futuro, de mi pasado, de lo que podría ser, de todo. A veces, más que el lugar hacia donde me dirijo, disfruto muchísimo más el viaje. Soy una soñadora, una niña en este cuerpo de mujer, porque me gusta observar y detenerme; disfrutar cada momento que vivo, estar consciente de las cosas que hago y las decisiones que tomo porque sólo tengo esta oportunidad, una sola vida, para ser feliz. Pero por otro lado, también soy una mujer: cuerda, sensible, racional e impulsiva. Es difícil definirme, a ratos tengo todo claro, a ratos me gusta soñar, a ratos me gusta enfocarme en el presente y en el futuro, y a ratos, simplemente, me gusta perderme en mis propios pensamientos.
No sé si soy yo, es el tiempo, o es que simplemente he crecido para transformarme en una niña nuevamente o en una mujer de verdad.
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