sábado, 10 de agosto de 2013

La locura es un placer que sólo los locos conocemos.

y es que hace un tiempo me di cuenta que es cierto. Probablemente si estuviéramos en los años 50' sería tildada quizás de qué cosa por vestirme así y balbucear ciertas palabras, pero la verdad señoras y señores es que me da exactamente lo mismo, estemos en el año que estemos. Porque si me importara probablemente trataría de guardarme mis groserías, mis cantos por la calle, mis locuras con mis amigos, mi hiperactividad cuando estoy con personas que quiero mucho o no veo hace tiempo, y mis palabras en circunstancias en donde no lo ameritan mucho necesariamente. Pero, ¿para qué mentirme? No soy ese tipo de mujer idealizada que la sociedad espera o que quien sea espera. Pero, ¿quiere esto decir acaso que soy mejor o peor por no ser la típica mujer conservadora? Nones. Y les diré por qué. Simplemente, porque soy real, auténtica y eso es lo único que importa. Tengo mis defectos, como todos. Pero les doy frente, los acepto y vivo con ellos porque también son parte de lo que soy. Y mis virtudes, le dan un equilibrio a mi vida que sólo me hacen encontrarme con un estado de paz interior, y eso es lo único que necesito. Por otro lado, también hay cosas que nadie ve, y que tampoco voy a decirlas, pero ellos, los que quiero con mi corazón y alma, las conocen. Y a no ser que usted, señor lector, tenga un espejo que vea mi interior, quédese callado o aprenda a conocerme, tan simple como eso.



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