jueves, 3 de enero de 2019

El revés de mi alma.

Una tarde estaba sentada en uno de los lugares a los que voy cuando me quiero alejar del mundo. M llegó a mi lugar, y mientras intentaba sobarme fuertemente los brazos para que se me fuera la piel de gallina, le dije que a veces me sentía insensible, que no sentía nada en lo absoluto. Pero eso no era verdad.

 Me siento profundamente hundida en un sentimiento que me impide descifrarme a mí misma. Hay días en los cuales me siento como un amnésico. Veo caras en autos vacíos, siento perfumes que me recuerdan al pasado, veo detalles de los que me han dañado en personas que quizás son buenas. Veo gestos, rasgos y expresiones que me recuerdan el daño que alguna vez sentí y que me destruyó casi por completo y no puedo abrir los ojos nuevamente sin sentirlos completamente mojados y no puedo soportar la vergüenza de caminar con esos ojos visiblemente tristes. En esos momentos dejo de ser yo, un huésped se apodera de mi cuerpo y drena por completo mis sentimientos de amor y resiliencia. En momentos así quiero desaparecer del mundo, me duele no poder retroceder el tiempo para poder abrazar a una niña de seis años con pelo negro y ojos oscuros que sufría porque a tan corta edad tuvo que experimentar una crueldad que la cambió por completo. Quisiera abrazarla y sostenerla en mis brazos. Quisiera escucharla y pedirle que no permita que esto la cambie. Decirle que su corazón es tierno y puro, que las personas insensibles son las que están dañadas y no ella. Que ella es hermosa y buena porque era capaz de darlo todo por ver a alguien sonreír. Le diría que se mantuviera fuerte y que mi abrazo la llenara de esperanzas de que algún día todo cambiaría. Quizás un abrazo o un simple gesto de humanidad podrían haber hecho la diferencia pero tuvo que pasar por ello de manera silenciosa y dolorosa, y hay días en que puedo sentir su dolor como si hubiese retrocedido 20 años y no puedo soportarlo. Desearía poder cambiarlo pero estoy segura que si eso ocurriese yo no sería la persona que soy hoy en día. Lucho bastante con esto pero lo creo de verdad y sé que es porque en el fondo nunca he dudado del amor que me tengo a pesar de mis días difíciles. La tristeza es momentánea y la siento porque formó parte de mi vida, porque soy un ser humano, porque soy sensible y porque llevo el corazón en la mano la mayor parte del tiempo. No quiero disculparme por sentir, pero a veces me duele mucho recordarlo y no puedo evitarlo. No encuentro las palabras para decirlo en voz alta, aún no sé cómo compartir mis partes más dolorosas con otra persona aunque confíe en ella y lo siento mucho, lo siento de verdad.

M me mira con sus ojos tristes y no puedo decirle que lo quiero mirándolo a los ojos, no ahora. Sólo lo miro y pido que por favor me entienda, que vea a través de mí, que no me haga preguntas, que sólo se quede aquí. Y lo hace. En silencio me acompaña, toma mis manos, me inundo en su aroma y siento su amor por todo mi cuerpo...