lunes, 13 de noviembre de 2017

No soy yo, eres tú.

Si hay algo que aprendí con el tiempo es que una relación nunca funcionará con las personas equivocadas. Uno puede intentar adecuarse a lo que esta persona quiere y dar todo de ti, escuchar todos los consejos referentes al amor y aún así nunca tener el tipo de compromiso que buscas, nunca vas a ser capaz de sentirte amada o lo suficientemente buena o tranquila si la persona con la que estás es la incorrecta.

Puedes decirte a ti misma que el amor no es perfecto y que aceptas no tener el tipo de amor que quieres. De hecho, intentarás convencerte a ti misma que está bien conformarse o bajar los estándares porque lo quieres más que lo que tu corazón puede soportar, pero tu frustración y ansiedad van a aparecer a las 2 de la mañana mientras estás dando vueltas en la cama preguntándote si despertarán al día siguiente y te abandonarán. Preguntándote si están verdaderamente ocupados o si están distantes porque hay alguien más. Puedes esperar pacientemente a que estén listos y aún así no cambiaría nada. Puedes jugar todas tus cartas de una manera honesta y transparente aún así no ganar porque simplemente no te quieren de la misma forma que tú los quieres a ellos, porque no sienten lo mismo que tu y, tristemente, siempre estarán 10 pasos más atrás de ti.

Las personas equivocadas nunca te encontrarán a la mitad del camino o estarán en la misma página que tú. Siempre estarás adelante y haciendo todo el trabajo por ellos. Siempre sentirás que sin ti, no hay balance, no hay relación, que está principalmente inclinada a un sólo lado porque eres tú la que hace todo. Siempre eres tú la que trata de arreglar aquello que nunca rompiste en primer lugar.

La verdad es que siempre puedes ver la diferencia entre alguien que está tratando de mantenerte en su vida y alguien a quien no le interesa. Porque la verdad es que —a las personas equivocadas— no les importa perderte. La verdad es que la persona incorrecta nunca verá tu belleza, tu tenacidad, tu sensibilidad ni tu grandeza. Siempre buscarán algo más. Siempre te harán sentir como si fueses invisible. Y te mereces a alguien que te vea, a alguien que te haga sentir viva. Alguien con quien no sientas que es un desafío enorme para ti mantenerlos cerca. Todos merecemos a alguien quien haga parecer el amor como algo simple y bueno. Como algo que te haga feliz siempre y no sólo la mitad del tiempo. 

Quizás es cierto que el amor no es perfecto, pero estoy segura que es mucho más que unas palabras bonitas y promesas vacías. Es mucho más que esperar por alguien para que finalmente decida hacerse el tiempo para ti. Es mucho más que creer que la manera de hacer sentir especial a una mujer es llenándola de halagos superficiales, como si nuestro valor como mujeres fuese tan bajo que lo único que necesitáramos fuesen un par de palabras clichés para entregarnos a alguien. Pasé mucho tiempo pensando que quizás yo no era suficiente para alguien, pero al pasar los años y al lograr apreciarme por la mujer que sé que soy, me di cuenta que era él quien no era suficiente para mí. Quizás yo podría haber sido el amor de su vida, pero en vez de eso, terminé siendo la pérdida de su vida.



domingo, 30 de julio de 2017

Not a long time ago in our galaxy.

Me jalaste fuerte hacia ti y me besaste. Estaba subiendo para tomar la micro y lo hiciste.
Fue un acto simple. Manos hacia mi cintura, y labios hacia labios.
Pero fue más que eso. 
Nunca me he sentido aquél tipo de mujer que es querida de esa manera. Aquella que los chicos besan desprevenidamente en la calle y hacen lo que sea para sacarte una carcajada. Contigo, los besos de buenas noches ya no sonaban a cursilerías de películas clichés y toda canción de amor que nunca logré comprender ahora cobraban sentido porque entendí lo que es sentir el corazón en el estómago, las manos temblorosas y fuego en los labios cuando no quieres que un momento así se termine.
Siempre me sentí invisible o admirada a la distancia,
pero tú me mostraste
una realidad alternativa.

- nuestro último beso



sábado, 15 de julio de 2017

A long time ago in a galaxy far far away...

Te miro y puedo observarlo en los contornos de tu solemne rostro. Crees que lo ocultas pero yo te veo. Veo el daño, los círculos oscuros bajo tus ojos cansados y la silenciosa petición que baila en tu labio inferior: demasiado asustado para ser nombrado por el miedo que tienes de ser herido otra vez. No sabes cómo me gustaría poder tomarte, refugiarte en mis brazos, sostenerte, consolarte, decirte cosas en las que sí creerás esta vez porque saldrán de mi corazón, que a diferencia de los otros es sincero y sensible, al igual que el tuyo. Pero pareces no creer en nada nunca más porque ya has sido engañado muchas veces antes. Así que tan solo te miro, veo el dolor en tu sonrisa fingida y te sonrío de vuelta. Y escucho aquél intento de engaño cuando me dices que solo estás cansado, y yo te digo lo mismo. Sé que estás roto por dentro. Pero yo, con paciencia y cariño te ayudaré a juntar todas esas piezas de nuevo. Quiero llenar ese vacío de tal forma que olvidarás que alguna vez te sentiste incompleto. Quiero escucharte reír, oír nuestras risas combinadas y crear una canción por sí sola. Quiero llenarte de besos, hacer el amor contigo en todas partes, en bosques, en lagos, calles, dejar nuestra ciudad llena de momentos de nuestra inmenso deseo. Quiero jugar a citar las frases de nuestras películas favoritas hasta hacer el ridículo, disfrazarnos, dejarte pequeñas frases de amor escondidas por tu pieza y que las descubras cuando ya no esté para que sepas que dentro de mí sólo hay amor para ti. Quiero hacerte saber siempre lo talentoso y capaz que eres de lograr todas tus metas por si alguna vez lo llegases a olvidar. Quiero sentirme libre y elegirte a ti, deliberadamente, todos los días de mi vida. Y te quiero, te quiero amor, te quiero. Y te diría todo esto, pero tú estás cansado y no puedes verme hace más de dos semanas. 


miércoles, 22 de febrero de 2017

Cuando mi silencio habla.

Voy a confesar algo. Durante mucho tiempo traté de encajar, de hacer deporte, de tener un grupo de amigas, de querer para siempre, de no reírme tan fuerte, de vestirme de diferentes colores, de llorar más, de no comprarme lencería erótica porque eso era “vulgar”, de no ser hedonista, de ser menos ermitaña, de compartir más, de fumar menos, y de comer menos también pero no me funcionó.

Porque a veces siento que todas las cosas que no deberían gustarme me llaman la atención, siento fascinación por ellas. Porque adoro la pizza por las noches, adoro mostrar mis piernas, adoro mi sensibilidad y mi forma despreocupada de ser, sobre todo frente a la opinión ajena. Me gusta tener personalidad y tener muy en claro mi nivel intelectual, mi capacidad de resiliencia, mi inteligencia emocional. Me gusta que mis principios me guíen a no juzgar a nadie por su apariencia y sólo permitirme tener prejuicios con personas llenas de prejuicios. Por lo mismo, no hay nada que se pueda apreciar más de las personas que la autenticidad. Ser uno mismo sin importar lo que el resto pueda decir y sentirse libre sin avergonzarse, es algo que muy pocos tienen y que debería verse más hoy en día. Odiaría tener que cambiar mi forma de ser o mi forma de vestir sólo porque a alguien no le parece, porque lo encuentran desafiante, vulgar, promiscuo o diferente.


 Mi ropa, mi pelo, mi sensibilidad y todo lo que soy forma parte de mí. Cambiarlo está en contra de mis principios porque nunca podría sentirme avergonzada de la persona que soy. Para mí esa palabra va hacia los que con sus acciones egoístas hieren a los demás, a los que desprecian, a los prejuiciosos, a los que no tienen humildad ni empatía, ni valores. A los ególatras, a los manipuladores, a los que se hacen las víctimas, a los hipócritas. Hoy en día no me preocupo de encajar, porque encajar no es sinónimo de ser buena persona. Encajar no me va a hacer crecer, sino que todo lo contrario; se sentiría como aprisionarme y aceptando parámetros y reglas impuestas por personas que intentan quitarme mi libertad, y eso es algo que nunca tendrán. Podría ser desobediente, podría ir en contra la corriente, pero al menos mi alma no está contaminada, y eso es algo que me llena de orgullo y tranquilidad.





sábado, 18 de febrero de 2017

Otra noche soñando con quien ya no sueña conmigo.

 Pasa el tiempo e irremediablemente vuelvo a sentir todo aquello que pensé que permanecía en hojas con tinta y entradas antiguas en mi blog pero ya no en mi corazón. Vuelvo a sentir una angustia, un nudo apretado en mi garganta y comienzo a buscar partes de ti en fotos, en cosas que alguna vez escribiste y vuelvo a verlas porque me duele el pecho darme cuenta que con el tiempo voy olvidando pequeños detalles tuyos. Tus facciones, tus lunares, tus distintos tipos de mirada, tu boca, el olor de tu piel. Todo se me hace distante como si fueses un recuerdo que se va desvaneciendo. Y vuelvo a hacer aquello tan horrible que sé que me volverá a traer un colon irritable y noches de insomnio. 

 Me consume la pena y vuelvo a leer todos los mensajes que alguna vez nos escribimos empezando desde el día en que nos conocimos. Mi corazón duele tanto pero mi cerebro aún es lo suficientemente fuerte como para traducir los deseos de mi corazón como excesivos, dramáticos y vergonzosos. Todavía no entiendo por qué sucede esto, por qué soy así, por qué me torturo de esta manera cuando sé que es algo del pasado. Pero luego me doy cuenta que de la misma forma que no se puede obligar querer, tampoco se puede hacer lo contrario. Una persona no se desnuda por dentro con cualquiera. Supongo que somos lo que hacemos con el corazón latiendo fuerte y la piel ardiendo, y recuerdo que siempre terminaba mis días queriéndote más, simplemente por como eras tú. Pero también aprendí que no a cualquier persona se le llama "hogar" y me duele porque tengo que vivir con esto. Tengo que vivir con algo que es tan fuerte que cuando vuelve siento que no puedo soportarlo, aunque ya no ocurra tan frecuente como antes.

 No puedo buscarte, no puedo retroceder. No es sano y me prometí a mí misma quererme y protegerme de un dolor que puedo evitar. No podemos encontrar sanación en lo que nos hirió tanto en primer lugar. Y lo sé, soy tan consciente del dolor que me provocaría retroceder. Porque tú sólo conoces lo que ves, sólo conoces mis palabras y quizás, estas pocas lineas. Pero no te podrías llegar a imaginar lo que es llegar a sentir un dolor físico tan profundo que sientes cómo te hundes cada día que pasa, y no hay nadie ahí para levantarte. Como tuve que aprender a sanarme cuando lo único que hacía al llegar a mi casa era llorar. Como llegué a odiarme y culparme a mí misma por mi inhabilidad de dejar de sentir esto. Como tuve que dejar de desearte dolor para poder llegar a sentir paz nuevamente. No tienes idea. No tienes ni idea porque aún te quiero. Te quiero tanto que de alguna forma todo lo bueno ha logrado opacar lo malo. Una vez que dejé atrás todos aquellos malos sentimientos pude experimentar lo que es querer con un corazón herido. Y te quiero, te quiero mucho y lo acepto, pero me quiero más a mí. Es por eso que me cuido y me tengo paciencia aún en mis días más difíciles como estos, porque son los días en los que más necesito de mi amor y comprensión. 

 Quiero decirte algo. Quiero que seas feliz, porque sé que no lo eres. Quiero que sepas que te perdono, porque si a veces pienso en esto es sólo porque sé que fue algo real y fuerte, y nunca pensé que podría llegar a sentirme así por alguien. Y está bien. Ahora sé que esto forma parte de vivir. Y que tú formas parte de mi vida, así como unas cuantas personas más. No eres el culpable ni yo tampoco, la culpa siempre es propia y las cosas simplemente suceden. Te deseo lo mejor porque te quiero. Espero que algún día puedas encontrar la felicidad en ti mismo, y luego en alguien más. Y cuando eso suceda espero que sea verdadero. Tan verdadero y hermoso como ese te quiero que tus labios pronunciaron bajo un árbol hace seis años atrás. Y a pesar de que sé como la historia termina, créeme que lo volvería a hacer de nuevo una y otra y otra vez.





viernes, 10 de febrero de 2017

Quererme no es fácil.

 No sé por qué yo era así. Por qué cuando alguien nuevo llegaba y sentía que lograba conectar conmigo a un nivel emocional mucho más profundo que con cualquier otra persona, deseaba con todas mis ganas que funcionara que lo arruinaba antes de que empezara: imaginando, esperando, preocupándome, dudando y fantaseando. No me daba el tiempo de conocer el corazón porque me enamoraba de las posibilidades que esta persona podía traer a mi vida, esperaba lo mejor ciegamente y ahí residía mi error. En no saber quién era esta persona que me entregaba momentos de películas y citas perfectas. Ahora miro hacia atrás y pienso que todos aquellos momentos, por muy bonitos que hayan sido no tenían verdaderos cimientos. Todo era muy hermoso pero extremadamente frágil. Y a pesar de que los sigo atesorando como algo maravilloso, sé que no es una manera real de sentir. No puedo sentir algo por alguien por las fantasías que tengo con esa persona, no puedo quererla por como se define sino que por como yo veo como es conmigo y con quienes forman parte de su vida. No puedo saber sus valores si no hay tiempo para que éstos puedan exteriorizarse y yo así poder verlos en sus acciones. No puedo conectar con alguien si él no es capaz de querer compartir sus miedos, sus pensamientos nocturnos, sus raras manías, sus placeres culpables o cualquier particularidad que haga que aquella conexión siga creciendo y alimentándose. Pero también me di cuenta que yo tampoco puedo entregarme románticamente sin dar partes de mi, sin compartir parte de esa vulnerabilidad que me hace ser yo, y me cuesta mucho. Es tan difícil para mi, por ejemplo, responder ciertas preguntas porque a veces siento que no puedo ponerlas en palabras, y me encantaría que pudiesen escuchar la voz de mis silencios, y tener un poco de paciencia por mi complejidad en vez de juzgar y apelar a mi falta de confianza. Me gustaría querer y que me quieran sin que esa persona se sienta atada a mi, quiero que me aprecien sin sentirme juzgada, quiero unirme a alguien sin que se trasforme en algo invasivo, invitarlo a compartir sin demandar, irme sin sentirme culpable y ayudarlo sin insultarlo. Si pudiese tener lo mismo de vuelta, entonces estoy segura que podríamos conocernos verdaderamente y enriquecernos del otro para así crear algo verdaderamente hermoso.



sábado, 21 de enero de 2017

Spoiler: En el fondo, es sólo cuestión de ganas.

Era real. Sé que sólo tú y yo sabemos esto, es decir, podría intentar explicárselo a otra persona y nunca lo sentiría como yo, porque es casi imposible describir la conexión que tienes hacia alguien que cuando está contigo sientes que siempre te ha pertenecido. Te sentí mucho antes de que me tocases con tus manos. La magia entre nosotros estaba en lo que no podía explicar con palabras y así me di cuenta que era de esa forma como el querer y amar debía sentirse. Tú y tú ternura, tú y tus hermosos gestos de amor, tu deseo, tu piel, tú olor, el sabor a ti, el "te quiero" que me decías con tus ojos, tu sensibilidad, tu complejidad, simpleza y todo lo hermoso que me recuerda a la esencia de ti, me atormenta en noches como estas. Pero después, llega un momento de la noche en el que inevitablemente mis pies vuelven a tocar tierra, y siento como llega una voz que baja desde las nubes y me repite una y otra vez que, lamentablemente, no supiste quererme bien. Y me siento triste nuevamente porque aún no logro entender por qué esta conexión no logra desaparecer ni con la distancia ni con la escasez de tiempo. Quizás no eres para mí. O quizás el momento no era el correcto, y necesitas un poco de tiempo para darte cuenta que sí nos pertenecemos. Sea cual sea la respuesta quiero que sepas algo: mi lugar favorito es contigo, no importa cuando leas esto. 



Vuelve.



sábado, 7 de enero de 2017

La razón por la que siempre te escribo cartas de amor.

Nunca he querido enamorarme, me aterra mucho compartir un nivel de intimidad con alguien tan inmenso e intenso que sienta que no pueda controlar. Sé que el amor no se decide, que como muchos piensan tal vez simplemente sucede. Pero yo pienso que mucho antes de que ese amor se desarrolle, el hecho de ver a alguien con ojos de ser algo más en tu vida y querer compartir con esta persona en un nivel amoroso, eso sí forma parte de una decisión, que al fin y al cabo puede llevar al enamoramiento. Yo siempre he sido muy mala para eso. Las personas que han sentido algún tipo de interés las he rechazado, porque rara vez he sentido la necesidad de estar con alguien y en verdad siento que muy pocas personas disfrutan o aceptan la simpleza de lo que me gusta hacer con alguien más. Pocos me entienden. No me gusta la superficialidad, y odio sentirme presionada a decir, contar o hacer cosas que no quiero. 

Una vez, pensé que el amor finalmente había llegado. Sentía una felicidad indescriptible sólo por el hecho de pensar en él pero también me sentía aterrada. Algo nunca se sentía bien con esa persona. Todo era difícil, nada era como yo esperaba. Lo simple, lo bonito, los detalles y todos los momentos y el cariño que yo anhelaba no estaban ahí. Fue muy triste porque lo quería con todo lo que puede abarcar la palabra todo, y por un momento llegué a pensar que en verdad las decisiones que había tomado en no salir con otros sí tenían sentido porque ahora estaba con alguien que realmente quería. Todos los poemas que había leído y todas las canciones de amor finalmente tenían sentido. No habían dudas, sólo amor en mi inocente corazón. Pero lamentablemente el amor no es suficiente, y una vez que me hieren, ya nada se siente igual. No me dejo hundir por ese dolor sino que prefiero sentirlo muy fuerte, lo acepto y luego, cuando me siento preparada, lo dejo ir. Ojalá pudiese decir que sí escribo para alguien, que me he enamorado y que este es mi corazón botándolo todo pero no es así. Nunca me he enamorado, pero sé que soy capaz de hacerlo. Y esa es la razón por la que siempre te escribo cartas de amor, aunque no existas aún.



jueves, 5 de enero de 2017

y aún así me alcanza el corazón para sentirlo todo...


He intentado protegerme, quererme y ser positiva frente a las adversidades de la vida, pero es difícil. Porque no es cosa de levantarse en las mañanas y decir frente al espejo "soy hermosa". Es mucho más que eso, es mucho más que lo físico. Es aceptar tus partes más vulnerables, aquellas que te hacían sufrir desde pequeña y que día a día intentas olvidar porque duele mucho recordarlo. Es aceptar aquellos lugares y defectos que todos ven y ruegas para que no se den cuenta una vez que aquellas personas forman parte de tu vida. Es aceptar tu cuerpo e intentar no morir de tristeza cuando algo precioso no te queda como tú quieres. Es decir "no importa" y sentirlo de verdad. Las tallas o la ropa no dicen algo de tu cuerpo, sólo tú puedes decir algo al respecto y es por eso que eliges apreciarlo. Es mirarte al espejo sin maquillaje y dejar de decir "soy horrible" porque no es verdad. Y si te maquillas es porque disfrutas de ello y sabes lo lindo que es para ti marcar tu estilo con cada cosa que usas, con cada color que hay en tus ojos, con cada labial que pintas tus labios. La belleza está en todas aquellas personas que la ven y que ven más allá de lo que hay afuera. He conocido a mujeres con el pelo teñido, con mucho maquillaje y también sin ninguna pizca de ello, y jamás se me ha pasado por la cabeza juzgarlas por su naturalidad o por su falta de ella. 

Quiero decir que quererse es algo por lo que se lucha día a día, al igual que el intentar crecer y ser una buena persona. Ninguna de estas cosas las doy por sentado porque son frágiles y un paso atrás afecta muchísimo. Los días en los que todo parece difícil, todo me duele y me logra afectar de una manera que no puedo expresar con palabras- son los días en los que pongo a prueba todo lo que he intentado conseguir. Soy sensible, no puedo evitarlo. No puedo evitar llorar y no sentirme afectada por aquellos sentimientos que se van de mis manos. Sólo quiero que sepas que tú, estés donde estés, sí puedes con esto, sí puedes quererte. Eres una persona hermosa y lo sé porque estoy segura que no he sido la única que ha visto la luz que puedes irradiar cuando te iluminas. Desearía que fueras luz siempre y si fuera por mí, te ayudaría a conseguirlo, te apoyaría y te daría todas las fuerzas y el amor que necesitas, pero solo tú puedes ayudarte a ti mismo/a. Sólo tú puedes sanarte y sé lo difícil que es intentarlo una y otra vez y no ver avances, también sé lo mucho que duele tener días malos en los que parece que todo el esfuerzo ha sido en vano, pero no lo es. Los días así están permitidos, porque eres un ser humano. Quiérete, quiérete mucho por favor. Quiérete como persona con tus virtudes y con tus defectos, porque todos merecemos darnos otra oportunidad para intentar ser mejor de lo que fuimos. No mires atrás, sólo hacia adelante y así espero, algún día, poder encontrarte en mi camino y abrazarte tan fuerte que olvidarás que alguna vez te sentiste incompleto...





lunes, 2 de enero de 2017

Como si no te quisiera con todo el cuerpo.

Se siente como si el tiempo pasara tan rápido cuando están juntos que no podías entrelazar tu mano con la suya por más de unos segundos porque las manillas del reloj giraban tan velozmente que mezcla los atardeceres con amaneceres. Y cuando piensas en las noches sintiendo sus caricias y su respiración, sientes como si así es como la vida debiese ser, tú y él siempre, y no puedes recordar cuándo fue la última vez que te sentiste tan feliz simplemente mirando las estrellas y acariciando su pelo por horas, o cuando te sentiste tan contenta por las noches mirando el techo hasta las dos de la mañana porque sentías que ya no estabas sola.

Y de repente

El ya no está, pero sigue ahí, sólo que ya no de la misma manera, y lo único que puedes hacer es esconderte debajo de tus sábanas y de ti misma o en lugares públicos o delante de cualquier persona con tus pañuelos que no son tan obvios porque es la primavera y el polen te irrita los ojos y hace que tus lágrimas caigan desde tu casa hacia el lugar donde solían ir. Tratas desde lo más profundo de tu corazón en no reproducir en tu cabeza cada momento que pasaron juntos, y no quieres eliminar sus conversaciones ni sus fotos porque no quieres olvidar aunque sabes que debes, y las cosas que existieron antes de que él existiese te recuerdan a él de igual forma y no es justo que el sólo hecho de leer un libro te den ganas de romper en llanto. Y te siguen dando ganas de repetirte a ti misma que no deberías sentirte tan triste, que necesitas dejarlo ir porque así es como debe suceder, y lo extrañas pero no puedes porque los atardeceres que cayeron tan rápidamente cuando lo tenías en sus brazos ahora pasan lentos, y todos los colores del cielo se mezclan y pintan palabras que puedes leer con los ojos cerrados y se convierte en esto, en la realidad que me dice que todo terminó y que nunca va a volver.