Hay días, en que no quiero estar sola, pero estar con alguien más sería un error garrafal. El problema es que con muy pocas personas puedo darme como soy, con muy pocos puedo ser yo de verdad. Puedo mostrarme tal cual al escribir estas palabras, en donde no hay límites, no hay puntos y a parte y los puntos finales llegan cuando ya no queda nada más que decir. Sin embargo, con las personas, todo está lleno de puntos suspensivos y de preguntas vacías. No sé de quién es la culpa la verdad, pero conversar cosas banales es lo último que quiero hacer. Y hablar de mis sentimientos ¿para qué? Sinceramente, a nadie le importan y si les importan todo se centra en juzgar, en vez de escuchar. (Lo que quiere decir que no les importa realmente).
Hoy estaba leyendo un libro, tratando de comprender los por qués de mi vida. Creo que es normal que las personas intentemos hacer eso cuando la ayuda que queremos no está en las personas. Es ahí cuando los libros, la música, las canciones, las películas y todo lo que está a nuestro alrededor se vuelve una serie de libros de autoayuda, aunque éstos no sirvan para nada. Porque la solución debe venir desde adentro. Me gustaría mucho poder tener las herramientas para poder darle el frente a la vida. Para dejar de sentirme triste cuando estoy melancólica. Para cojer el valor y coraje cuando lo requiero. Para creer en mi misma y sentir que sí puedo lograr mis metas. Soy demasiado sensible. Todo a mi alrededor me afecta. Ese es el problema. Es por eso que el nombre de mi blog, lo dice todo.