Era real. Sé que sólo tú y yo sabemos esto, es decir, podría intentar explicárselo a otra persona y nunca lo sentiría como yo, porque es casi imposible describir la conexión que tienes hacia alguien que cuando está contigo sientes que siempre te ha pertenecido. Te sentí mucho antes de que me tocases con tus manos. La magia entre nosotros estaba en lo que no podía explicar con palabras y así me di cuenta que era de esa forma como el querer y amar debía sentirse. Tú y tú ternura, tú y tus hermosos gestos de amor, tu deseo, tu piel, tú olor, el sabor a ti, el "te quiero" que me decías con tus ojos, tu sensibilidad, tu complejidad, simpleza y todo lo hermoso que me recuerda a la esencia de ti, me atormenta en noches como estas. Pero después, llega un momento de la noche en el que inevitablemente mis pies vuelven a tocar tierra, y siento como llega una voz que baja desde las nubes y me repite una y otra vez que, lamentablemente, no supiste quererme bien. Y me siento triste nuevamente porque aún no logro entender por qué esta conexión no logra desaparecer ni con la distancia ni con la escasez de tiempo. Quizás no eres para mí. O quizás el momento no era el correcto, y necesitas un poco de tiempo para darte cuenta que sí nos pertenecemos. Sea cual sea la respuesta quiero que sepas algo: mi lugar favorito es contigo, no importa cuando leas esto.
Vuelve.



