lunes, 3 de marzo de 2014

Las personas no entienden lo inmensamente feliz que me hace.


En ese momento supe que no estaba destinada para ello, al menos no por ahora. Soy una persona muy independiente, siempre lo he sido, que ya no recuerdo la última vez que necesité de alguien para superar adversidades o sentirme más feliz. La vida me ha enseñado que las personas cambian, pero también que las amistades y el círculo social va cambiando, constantemente. Hay personas que se quedan, pero generalmente, éstas personas son de las que siempre han estado allí, por muchos años, que son como parte de la familia y no de los amigos que van y vienen.

He tratado, tal vez no muchas veces, pero he tratado de cambiar, sin embargo, lamentablemente, ser como los demás no es lo que soy. Muchas de las cosas que me hacen feliz son cosas que disfruto sin compañía de otros; como leer un libro, escribir, escuchar música, mirar paisajes, películas, soñar, aprender y vivir. Las personas son importantes, sí, pero no dependo de ellos, a pesar de quererlos mucho. También, adoro quedarme en casa y cuidar de mi gatito, mi amor por mis mascotas es inmenso, que me hace sentir llena, con paz y muy feliz.

Sé que queda mucho por vivir, mucho por experimentar, y que la vida tiene metas que la mayoría de las personas queremos alcanzar. Sin embargo, no estoy tan ansiosa como para querer que todo llegue ahora. Y no soy tan insegura o ingenua como para creer que nunca llegará. Todo tiene que llegar en su momento, así como tiene que llegar el tiempo de que mis sueños se cumplan y viajar por el mundo. Porque no necesitamos de las personas para que nuestros sueños se vuelvan realidad, sino que de un poco de confianza y fe hacia nosotros mismos. Porque somos inteligentes, sensibles y muy capaces de lograr lo que nos propongamos. Todos somos inseguros muchas veces, nadie nace con una confianza de acero, pero nunca debemos dejar de creer en nosotros mismos, porque sólo nosotros tenemos la llave que abre la puerta de la felicidad. Siento que no hay necesidad de buscarla en los demás, porque si la felicidad depende de alguien más, nunca será 100% nuestra y ésta dependerá de nosotros.

Hoy solo sé que la felicidad está aquí, conmigo, porque creo en mí y ésta logra iluminar mis días para seguir creyendo. Sé que no todo en la vida es fácil, muchas veces hay que luchar para alcanzar algo que de verdad queremos y a veces, suele parecer inalcanzable. Pero déjenme decirles algo: no lo es. Y simplemente por la razón de que YO CREO que así lo será. Me nutro de mis sueños, ellos viven en mí y me hacen querer crecer día a día para alcanzarlos. A veces, forman parte de mi día a día, como el lograr ser una mejor persona, una buena hija, una buena amiga y en un futuro, una buena madre; y otros con viajar, ver el mundo, seguir creciendo y seguir aprendiendo. Sé que más sueños llegarán en el camino, que tal vez tenga ganas de rendirme, y crea que todo lo que pensé era errado. Pero siempre me recordaré, que una vez, una Melissa de 24 años creyó en ella misma, y creyó que ella podía lograr las cosas por sí misma, que sacó todas sus fuerzas y gritó a los 4 vientos que es una persona libre, inteligente y muy capaz y quiero que la Melissa de 30, 40 y 50 años siempre recuerde eso, porque muchas veces sentimos que nos falta amor y apoyo, pero pocas veces reconocemos que tal vez, ese amor del que carecemos, debe venir de nosotros mismos.

Be yourself. Live your dreams. Love your body. Be able to say no and mean it. And most importantly, believe un yourself.