Mis tesoros más grandes son exactamente dos seres vivos que amo y siempre querré con mi corazón. Nadie me los puede quitar porque son míos y yo de ellos. Daría mi pulmón izquierdo por conservarlos por siempre, para que fueran parte de mis recuerdos por el resto de mis días. Lamentablemente uno ya no está y la mitad de mi corazón quedó tremendamente destruido y dañado, no lo digo en el sentido poético o exagerado, sino que de verdad, hablando sinceramente y sin sentir pena por mí misma, que hay un antes y un después de aquél suceso que marcó mi vida. Es por eso que he decidido acumular la mayor cantidad de recuerdos posibles junto a mis seres queridos, trabajaré mucho para obtener éxito laboral, pero a la vez, lo haré para así dejar tiempo para ellos. El tiempo. Lejos es el mejor de los regalos que le podemos entregar a nuestra familia, amigos, y seres queridos. De verdad.
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