viernes, 19 de diciembre de 2014

Hablando de la honestidad de mi alma y las mentiras.

Hoy decidí salir a caminar. Siempre lo hago cuando me doy cuenta que paso demasiado tiempo en casa y que necesito cambiar de aires, pero hoy era un día especial. En primera instancia, llovía. Yo adoro la lluvia y la magia que esta tiene en mí y a mi alrededor ya que mi ciudad pareciese como si tuviese 10 años menos cuando esta ocurre en días de verano. La población se siente más pequeña, no hay tantos autos, por lo tanto, hay mucho menos ruido. Se siente como el campo en la ciudad, ya que siempre prefiero ir a lugares aislados, donde hay muchos árboles. Fue entonces cuando decidí aprovechar la oportunidad y dirigirme a unos pastos, que, en días de sol, siempre se llena de grupos de amigos y parejas. Pero ahí estaba yo, sola, con mi abrigo, mi música y mi alma, dejando que el agua se colara por todo mi cuello y empapara todo mi cuerpo. Caminé y caminé a través del pastizal con mis botas negras, sintiéndome como en un campo, cerrando los ojos y experimentando la sensación de dejar caer las gotas de agua sobre mi rostro; era perfecto en realidad, y son cosas que no puedo compartir con mucha gente porque estoy segura que muy pocos entenderían la satisfacción que estas sensaciones traen a mi vida. 

Hablando de mi vida, mi caminata también tuvo un significado diferente, lo necesitaba ya que cada vez que quiero tomar una decisión, necesito buscar la paz para encontrar claridad y poder justificar aquellas acciones que tomaré a futuro. Dentro de muy poco se termina el año, nunca he sido una persona que cree que un año cambia radicalmente una vez que empieza el nuevo mes de enero, generalmente todos los cambios requieren de meses y no ocurren de un día para otro, pero han ocurrido ciertos hechos en mi vida en los cuales he decidido, después de mucho tiempo, optar por la honestidad (y justo cae que es fin de año por lo que le da un cierre a aquél capítulo de mi vida).

Siempre he sido una persona honesta, todas las personas que me conocen saben que de mi boca no saldrán mentiras porque las repudio con toda mi alma, y es así como siempre he esperado que me traten, con honestidad y respeto. Sin embargo, durante este último año, mentiras han aparecido en mi vida y yo me mentí también, fue una reacción en cadena que yo nunca esperé y al final terminé sintiéndome deshonesta conmigo misma al justificar mentiras con más mentiras. No soy una persona perfecta, nadie lo es y tal vez es eso lo que hace que no sea tan dura conmigo misma al equivocarme, es por eso que estoy segura que lo único que puede traerme paz mental en estos momentos es dejar de mentirme y comenzar a hablar con la verdad. No lo hice por miedo o cobardía o egoísmo, ya que no es del tipo de mentiras que hiere a la gente (nunca haría algo para herirlas apropósito) pero tampoco ahondaré más en el tema porque es un tanto complicado y no sé quiénes son mis (pocos) lectores.

Sin lugar a dudas ha sido un año extraño, he sentido todo muy fuerte y muy de cerca, eso es algo que me cansa mucho emocionalmente ya que mis sentimientos nunca son planos, han sido extremos continuamente pero de igual modo siempre he optado por sentirlos y experimentarlos de aquella forma, ya que es la única manera honesta de sentir en verdad. También percibo que el momento es el correcto, necesitaba encontrar aquella claridad, que por mucho tiempo me costó ver pero finalmente, la determinación ha llegado a mi vida. Después de esto puedo seguir y cerrar aquél capítulo que a pesar de ser un tanto tormentoso me enseñó algo nuevo, que de seguro me hará crecer como persona, ya que como una vez leí por ahí: "todos tenemos luz y oscuridad en nuestros corazones, pero lo que importa es el lugar que potenciamos." 

lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Por qué debería seguir viviendo?


Las primeras citas. Pasar todo el día en la cama y olvidarme de todo. La risa. El chocolate caliente. Caminar por la ciudad en tardes de lluvia.  La música. Ir a conciertos y disfrutar de ellos mientras soy joven. Coleccionar entradas de conciertos. El sonido de las olas cuando chocan en la orilla del mar. El sonido de la lluvia cuando choca contra el techo de mi casa. Equivocarse y darse cuenta que no es el fin del mundo. El otoño. Los colores preciosos de las hojas en otoño. Cantar tus canciones favoritas fuera de tono. Bailar como si nadie estuviese mirando. El sentimiento luego de terminar de ver una película que te encantó. Leer libros que te emocionan hasta las lágrimas. Los abrazos que duran más de seis segundos. Las buenas noches de mi mamá. Explorar un bosque. Acampar. Mirar las estrellas. Viajar. Ver a alguien que te sonríe genuinamente. El olor de los libros viejos. El sentimiento de volver a levantarse luego de haberte desmoronado. Escuchar el latido del corazón de alguien más. Los amaneceres. Los atardeceres. El olor a tierra mojada. El desayuno en la cama. Vivir lo suficiente como para observar cómo las heridas van sanando al pasar los años. Mirar por la ventana del bus y ver paisajes mientras vas viajando. Los cambios. La locura. La primavera. Ver las flores florecer. Los buenos recuerdos y aprender cómo olvidar los malos. Dormir con la única persona que te importa en el mundo. Despertar entre sus brazos. Escribir cartas. Cambiar las sábanas. Tener tu propia casa. Decorarla. Tus propios hijos. Su primer día de colegio. Su graduación. Su boda. Sentirte bien acerca de la persona que eres. No tener miedo nunca más. El regocijo que viene al decir groserías. Contar los años que has vivido. El dolor de estómago cuando te ríes mucho, pero es un dolor hermoso. Lograr tus metas. Valorarse. Disculpas que son perdonadas. Los segundos previos antes de un beso. El amor. El entendimiento después del perdón. Decirle "te quiero" a alguien mirándolo a los ojos. Escuchar a alguien decirte "te quiero" mirándote a los ojos. Aceptar lo impredecible de la vida. Lo hermoso de la vida. Lo triste de la vida. Aceptarlo todo, no esperar mucho y quedarse con lo mejor. Porque es mejor vivir, sentir todo intensamente y de un golpe, que privarse de los pequeños/grandes placeres de la vida. Y si me preguntaran por qué debería seguir viviendo, yo respondería, simplemente

Por todo.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Quizás uno no desea ser amado tanto como ser entendido.

Hay días, en que no quiero estar sola, pero estar con alguien más sería un error garrafal. El problema es que con muy pocas personas puedo darme como soy, con muy pocos puedo ser yo de verdad. Puedo mostrarme tal cual al escribir estas palabras, en donde no hay límites, no hay puntos y a parte y los puntos finales llegan cuando ya no queda nada más que decir. Sin embargo, con las personas, todo está lleno de puntos suspensivos y de preguntas vacías. No sé de quién es la culpa la verdad, pero conversar cosas banales es lo último que quiero hacer. Y hablar de mis sentimientos ¿para qué? Sinceramente, a nadie le importan y si les importan todo se centra en juzgar, en vez de escuchar. (Lo que quiere decir que no les importa realmente).

Hoy estaba leyendo un libro, tratando de comprender los por qués de mi vida. Creo que es normal que las personas intentemos hacer eso cuando la ayuda que queremos no está en las personas. Es ahí cuando los libros, la música, las canciones, las películas y todo lo que está a nuestro alrededor se vuelve una serie de libros de autoayuda, aunque éstos no sirvan para nada. Porque la solución debe venir desde adentro. Me gustaría mucho poder tener las herramientas para poder darle el frente a la vida. Para dejar de sentirme triste cuando estoy melancólica. Para cojer el valor y coraje cuando lo requiero. Para creer en mi misma y sentir que sí puedo lograr mis metas. Soy demasiado sensible. Todo a mi alrededor me afecta. Ese es el problema. Es por eso que el nombre de mi blog, lo dice todo.

sábado, 23 de agosto de 2014

La culpa es de los libros.

    El cielo estaba despejado y frente a mí, mil y un estrellas le daban la bienvenida a la noche. Qué triste, pensaba. Qué triste y nostálgico es estar allí, a pocos metros del cielo, con música, con cigarros, pero sin ti. Porque en ese momento, al tener a las estrellas tan cerca y mis sentimientos en la palma de mi mano, me fue imposible no querer su compañía aunque no sabía cómo se sentiría. Simplemente, quería creer que sus brazos me darían abrigo algún día, que sus manos se entrelazarían en las mías. Que de sus labios, saldrían las palabras "te quiero" y besos y caricias interminables después de ello. Pensaba en su cuerpo y en las palpitaciones de su pecho. Y más aún, en la suavidad de su cara cuando intentase acariciarla mientras yo buscaría perderme en sus lunares y en su olor. Me enamoraría a pequeños pasos. Primero de su esencia, de sus sentimientos, de sus gestos, de sus defectos. Después de sus libros, de sus canciones, de sus tristezas y de sus historias. El tiempo pasaría y yo, con mis arrugas, seguiría viendo al hombre veinteañero que alguna vez conocí a través de mis ojos cansados. Y sus labios, a pesar del tiempo, seguirían sabiendo a miel y tabaco. Y su piel seguiría oliendo a vainilla y perfume, dulce muy dulce, que hasta en nuestro futuro seguiría perfumando mis prendas de vestir cada vez que me abraza por la cintura o me toma, con sus manos suaves y fuertes, por el cuello y mi espalda. No sé mucho de la vida ni sé mucho del amor pero sí sé que ahora que estoy aquí, hundida en nostalgia y pensando en él, que debo traerlo aquí, porque tendremos un lugar, un lugar y escalones y recuerdos y olores nuevos y yo, después de eso, sólo sé que ya no tendré más tierra bajo mis pies.  


   
                

sábado, 9 de agosto de 2014

Dedicated to everyone who wonders if I'm writing about them. I am.

Lo que pasa conmigo es que adoro demasiado los pequeños momentos. Amo demasiado lo simple, las sonrisas, los abrazos inesperados. Pero también adoro la soledad, los paisajes y el romanticismo que siento cada vez que diviso aquellos bosques a la distancia, o las ganas que me dan de sentir abrazos y besos en el cuello cuando observo el atardecer. A veces, en las fiestas, cuando estoy en algún balcón, tengo treinta o tal vez cincuenta segundos en los que puedo observar la ciudad, mirar a las personas que están ahí conmigo y apreciar el momento que estoy viviendo, porque aquél momento nunca más ocurrirá y será único y quiero vivirlo todo y sentirlo todo sin perder ni olvidar nunca lo importante que es el tener aquella oportunidad para estar ahí, compartiendo y viviendo, porque la verdad es que no hay nada más que quiera en esta vida, que ser feliz. 



sábado, 5 de julio de 2014

Gracias por quererme en todas mis versiones.

Nadie sabe qué canción me gusta escuchar cuando me siento triste. Nadie sabe cual es mi canción preferida, mi libro favorito. Nadie sabea donde voy cuando salgo a caminar o qué tipo de cosas pienso en mi trayecto a casa. Nadie sabe lo que me hace volver a escribir cada cierto tiempo o los pensamientos que me atormentan a las 3 de la mañana. Nadie sabe como estoy la mayoría del tiempo, o qué cosas pasan por mi mente cuando me encuentro en grupos grandes. Nadie sabe qué es lo que me hace avanzar cuando siento que ya no puedo continuar o lo qué me hace sonreír cuando no puedo parar de estar triste. Nadie sabe qué tan sensible es mi corazón o qué hago cuando no puedo dormir en las noches. Porque lo que ven es carne, lo que ven es ropa y maquillaje, lo que ven es tan poco, tan poco es lo que ven. Nadie sabe mis miedos más grandes ni lo feliz que me hacen los abrazos que duran más de seis segundos. Nadie sabe esas cosas y a veces me pregunto si alguien, de todas las personas que he conocido en mi vida, me conoce en absoluto. Si alguien sabe como soy yo en verdad.



lunes, 30 de junio de 2014

Se puede fingir a veces, pero no siempre.

Estoy cansada de la inercia de mi vida, de pasear por las calles sin rumbo, de los bares, de besos sin nombre, de no ver al amor entre tanto amores. Cansada de ilusionarme sin ilusionador, hombres por temporadas y caricias aceleradas. Esperar a que levantes tu mirada y dejes de ser tan ciego. Es así. Tú ya no serás tan bonito como solías serlo y quizás esta sea mi forma de despedirme de ti. La belleza pasará de largo y no dejará huella el paso de mi espera por tu amor. Ni una huella visible quedará de esas noches en que dormirás acompañado, en un tiempo más adelante, pero solo, con alguien pero solo. Esos sábados dejarán como única herencia heridas invisibles. Y suele pasar que al día siguiente cuando ella ya no está te ves queriendo huir pero sin saber de qué y entonces lo entiendes: ningún viaje fugaz entre unas piernas puede darte eso que buscas. Sí. Es entonces cuando realmente lo entiendes: el amor consiste en una cara donde quedarse a vivir. 


Yo te he querido de todas las formas en que una mujer pueda quererte. Estoy, eternamente sentada en el mismo banco esperando a tu llegada. Sé que eres tú. Voltéate. Mírame. Trata de pensar que estas palabras SÍ son para ti y no para otro. O no que lo que digo es mentira y es parte de mi creación mental. Amor no es una creación que los poetas hicieron alguna vez para vender, amor eres TU y me ha costado tanto entenderlo. Eres el idiota que me ha hecho la vida insoportable como nunca alguien lo había hecho, me jodes y me jodes una y otra vez. Me buscas, me hieres, me dejas, me confundes y me jodes otra vez. Nunca tuve tantas ganas de abofetear a alguien como lo quise contigo. No puedo leerte, tus acciones me vuelven loca, nunca sé que traes entre manos. Nuestra relación está llena de rencor y caretas. Máscaras que ocupamos para no mostrarnos como los indefensos que somos y el temor de creer que alguna vez podríamos llegar a confundirnos. Por eso te odio, porque eres un cobarde que nunca dirá algo más de lo predecible. Estoy loca por ti. Pero tú abrirás tus ojos cuando yo cierre los míos. Muy tarde, como siempre. 








domingo, 22 de junio de 2014

Indirectas.

Y yo podría seguir hablando de lo que la piel no dice y nuestros labios tampoco. De lo que se queda en la mitad de nuestra garganta y lo que decimos a media voz. De caricias marchitadas y recuerdos abandonados. De las ausencias en colchones y sacos de dormir. De frases de libros y obras de teatro. De películas que gritan al mundo, aunque este se niegue a escuchar. De las consecuencias del alcohol, de aquél color de ojos o de los secretos guardados en un cajón. De los lunares en tu cuerpo y de los puntos seguidos, y de los puntos y aparte también. 





lunes, 3 de marzo de 2014

Las personas no entienden lo inmensamente feliz que me hace.


En ese momento supe que no estaba destinada para ello, al menos no por ahora. Soy una persona muy independiente, siempre lo he sido, que ya no recuerdo la última vez que necesité de alguien para superar adversidades o sentirme más feliz. La vida me ha enseñado que las personas cambian, pero también que las amistades y el círculo social va cambiando, constantemente. Hay personas que se quedan, pero generalmente, éstas personas son de las que siempre han estado allí, por muchos años, que son como parte de la familia y no de los amigos que van y vienen.

He tratado, tal vez no muchas veces, pero he tratado de cambiar, sin embargo, lamentablemente, ser como los demás no es lo que soy. Muchas de las cosas que me hacen feliz son cosas que disfruto sin compañía de otros; como leer un libro, escribir, escuchar música, mirar paisajes, películas, soñar, aprender y vivir. Las personas son importantes, sí, pero no dependo de ellos, a pesar de quererlos mucho. También, adoro quedarme en casa y cuidar de mi gatito, mi amor por mis mascotas es inmenso, que me hace sentir llena, con paz y muy feliz.

Sé que queda mucho por vivir, mucho por experimentar, y que la vida tiene metas que la mayoría de las personas queremos alcanzar. Sin embargo, no estoy tan ansiosa como para querer que todo llegue ahora. Y no soy tan insegura o ingenua como para creer que nunca llegará. Todo tiene que llegar en su momento, así como tiene que llegar el tiempo de que mis sueños se cumplan y viajar por el mundo. Porque no necesitamos de las personas para que nuestros sueños se vuelvan realidad, sino que de un poco de confianza y fe hacia nosotros mismos. Porque somos inteligentes, sensibles y muy capaces de lograr lo que nos propongamos. Todos somos inseguros muchas veces, nadie nace con una confianza de acero, pero nunca debemos dejar de creer en nosotros mismos, porque sólo nosotros tenemos la llave que abre la puerta de la felicidad. Siento que no hay necesidad de buscarla en los demás, porque si la felicidad depende de alguien más, nunca será 100% nuestra y ésta dependerá de nosotros.

Hoy solo sé que la felicidad está aquí, conmigo, porque creo en mí y ésta logra iluminar mis días para seguir creyendo. Sé que no todo en la vida es fácil, muchas veces hay que luchar para alcanzar algo que de verdad queremos y a veces, suele parecer inalcanzable. Pero déjenme decirles algo: no lo es. Y simplemente por la razón de que YO CREO que así lo será. Me nutro de mis sueños, ellos viven en mí y me hacen querer crecer día a día para alcanzarlos. A veces, forman parte de mi día a día, como el lograr ser una mejor persona, una buena hija, una buena amiga y en un futuro, una buena madre; y otros con viajar, ver el mundo, seguir creciendo y seguir aprendiendo. Sé que más sueños llegarán en el camino, que tal vez tenga ganas de rendirme, y crea que todo lo que pensé era errado. Pero siempre me recordaré, que una vez, una Melissa de 24 años creyó en ella misma, y creyó que ella podía lograr las cosas por sí misma, que sacó todas sus fuerzas y gritó a los 4 vientos que es una persona libre, inteligente y muy capaz y quiero que la Melissa de 30, 40 y 50 años siempre recuerde eso, porque muchas veces sentimos que nos falta amor y apoyo, pero pocas veces reconocemos que tal vez, ese amor del que carecemos, debe venir de nosotros mismos.

Be yourself. Live your dreams. Love your body. Be able to say no and mean it. And most importantly, believe un yourself.