Pasa el tiempo e irremediablemente vuelvo a sentir todo aquello que pensé que permanecía en hojas con tinta y entradas antiguas en mi blog pero ya no en mi corazón. Vuelvo a sentir una angustia, un nudo apretado en mi garganta y comienzo a buscar partes de ti en fotos, en cosas que alguna vez escribiste y vuelvo a verlas porque me duele el pecho darme cuenta que con el tiempo voy olvidando pequeños detalles tuyos. Tus facciones, tus lunares, tus distintos tipos de mirada, tu boca, el olor de tu piel. Todo se me hace distante como si fueses un recuerdo que se va desvaneciendo. Y vuelvo a hacer aquello tan horrible que sé que me volverá a traer un colon irritable y noches de insomnio.
Me consume la pena y vuelvo a leer todos los mensajes que alguna vez nos escribimos empezando desde el día en que nos conocimos. Mi corazón duele tanto pero mi cerebro aún es lo suficientemente fuerte como para traducir los deseos de mi corazón como excesivos, dramáticos y vergonzosos. Todavía no entiendo por qué sucede esto, por qué soy así, por qué me torturo de esta manera cuando sé que es algo del pasado. Pero luego me doy cuenta que de la misma forma que no se puede obligar querer, tampoco se puede hacer lo contrario. Una persona no se desnuda por dentro con cualquiera. Supongo que somos lo que hacemos con el corazón latiendo fuerte y la piel ardiendo, y recuerdo que siempre terminaba mis días queriéndote más, simplemente por como eras tú. Pero también aprendí que no a cualquier persona se le llama "hogar" y me duele porque tengo que vivir con esto. Tengo que vivir con algo que es tan fuerte que cuando vuelve siento que no puedo soportarlo, aunque ya no ocurra tan frecuente como antes.
No puedo buscarte, no puedo retroceder. No es sano y me prometí a mí misma quererme y protegerme de un dolor que puedo evitar. No podemos encontrar sanación en lo que nos hirió tanto en primer lugar. Y lo sé, soy tan consciente del dolor que me provocaría retroceder. Porque tú sólo conoces lo que ves, sólo conoces mis palabras y quizás, estas pocas lineas. Pero no te podrías llegar a imaginar lo que es llegar a sentir un dolor físico tan profundo que sientes cómo te hundes cada día que pasa, y no hay nadie ahí para levantarte. Como tuve que aprender a sanarme cuando lo único que hacía al llegar a mi casa era llorar. Como llegué a odiarme y culparme a mí misma por mi inhabilidad de dejar de sentir esto. Como tuve que dejar de desearte dolor para poder llegar a sentir paz nuevamente. No tienes idea. No tienes ni idea porque aún te quiero. Te quiero tanto que de alguna forma todo lo bueno ha logrado opacar lo malo. Una vez que dejé atrás todos aquellos malos sentimientos pude experimentar lo que es querer con un corazón herido. Y te quiero, te quiero mucho y lo acepto, pero me quiero más a mí. Es por eso que me cuido y me tengo paciencia aún en mis días más difíciles como estos, porque son los días en los que más necesito de mi amor y comprensión.
Quiero decirte algo. Quiero que seas feliz, porque sé que no lo eres. Quiero que sepas que te perdono, porque si a veces pienso en esto es sólo porque sé que fue algo real y fuerte, y nunca pensé que podría llegar a sentirme así por alguien. Y está bien. Ahora sé que esto forma parte de vivir. Y que tú formas parte de mi vida, así como unas cuantas personas más. No eres el culpable ni yo tampoco, la culpa siempre es propia y las cosas simplemente suceden. Te deseo lo mejor porque te quiero. Espero que algún día puedas encontrar la felicidad en ti mismo, y luego en alguien más. Y cuando eso suceda espero que sea verdadero. Tan verdadero y hermoso como ese te quiero que tus labios pronunciaron bajo un árbol hace seis años atrás. Y a pesar de que sé como la historia termina, créeme que lo volvería a hacer de nuevo una y otra y otra vez.
Me consume la pena y vuelvo a leer todos los mensajes que alguna vez nos escribimos empezando desde el día en que nos conocimos. Mi corazón duele tanto pero mi cerebro aún es lo suficientemente fuerte como para traducir los deseos de mi corazón como excesivos, dramáticos y vergonzosos. Todavía no entiendo por qué sucede esto, por qué soy así, por qué me torturo de esta manera cuando sé que es algo del pasado. Pero luego me doy cuenta que de la misma forma que no se puede obligar querer, tampoco se puede hacer lo contrario. Una persona no se desnuda por dentro con cualquiera. Supongo que somos lo que hacemos con el corazón latiendo fuerte y la piel ardiendo, y recuerdo que siempre terminaba mis días queriéndote más, simplemente por como eras tú. Pero también aprendí que no a cualquier persona se le llama "hogar" y me duele porque tengo que vivir con esto. Tengo que vivir con algo que es tan fuerte que cuando vuelve siento que no puedo soportarlo, aunque ya no ocurra tan frecuente como antes.
No puedo buscarte, no puedo retroceder. No es sano y me prometí a mí misma quererme y protegerme de un dolor que puedo evitar. No podemos encontrar sanación en lo que nos hirió tanto en primer lugar. Y lo sé, soy tan consciente del dolor que me provocaría retroceder. Porque tú sólo conoces lo que ves, sólo conoces mis palabras y quizás, estas pocas lineas. Pero no te podrías llegar a imaginar lo que es llegar a sentir un dolor físico tan profundo que sientes cómo te hundes cada día que pasa, y no hay nadie ahí para levantarte. Como tuve que aprender a sanarme cuando lo único que hacía al llegar a mi casa era llorar. Como llegué a odiarme y culparme a mí misma por mi inhabilidad de dejar de sentir esto. Como tuve que dejar de desearte dolor para poder llegar a sentir paz nuevamente. No tienes idea. No tienes ni idea porque aún te quiero. Te quiero tanto que de alguna forma todo lo bueno ha logrado opacar lo malo. Una vez que dejé atrás todos aquellos malos sentimientos pude experimentar lo que es querer con un corazón herido. Y te quiero, te quiero mucho y lo acepto, pero me quiero más a mí. Es por eso que me cuido y me tengo paciencia aún en mis días más difíciles como estos, porque son los días en los que más necesito de mi amor y comprensión.
Quiero decirte algo. Quiero que seas feliz, porque sé que no lo eres. Quiero que sepas que te perdono, porque si a veces pienso en esto es sólo porque sé que fue algo real y fuerte, y nunca pensé que podría llegar a sentirme así por alguien. Y está bien. Ahora sé que esto forma parte de vivir. Y que tú formas parte de mi vida, así como unas cuantas personas más. No eres el culpable ni yo tampoco, la culpa siempre es propia y las cosas simplemente suceden. Te deseo lo mejor porque te quiero. Espero que algún día puedas encontrar la felicidad en ti mismo, y luego en alguien más. Y cuando eso suceda espero que sea verdadero. Tan verdadero y hermoso como ese te quiero que tus labios pronunciaron bajo un árbol hace seis años atrás. Y a pesar de que sé como la historia termina, créeme que lo volvería a hacer de nuevo una y otra y otra vez.

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