Las primeras citas. Pasar todo el día en la cama y olvidarme de todo. La risa. El chocolate caliente. Caminar por la ciudad en tardes de lluvia. La música. Ir a conciertos y disfrutar de ellos mientras soy joven. Coleccionar entradas de conciertos. El sonido de las olas cuando chocan en la orilla del mar. El sonido de la lluvia cuando choca contra el techo de mi casa. Equivocarse y darse cuenta que no es el fin del mundo. El otoño. Los colores preciosos de las hojas en otoño. Cantar tus canciones favoritas fuera de tono. Bailar como si nadie estuviese mirando. El sentimiento luego de terminar de ver una película que te encantó. Leer libros que te emocionan hasta las lágrimas. Los abrazos que duran más de seis segundos. Las buenas noches de mi mamá. Explorar un bosque. Acampar. Mirar las estrellas. Viajar. Ver a alguien que te sonríe genuinamente. El olor de los libros viejos. El sentimiento de volver a levantarse luego de haberte desmoronado. Escuchar el latido del corazón de alguien más. Los amaneceres. Los atardeceres. El olor a tierra mojada. El desayuno en la cama. Vivir lo suficiente como para observar cómo las heridas van sanando al pasar los años. Mirar por la ventana del bus y ver paisajes mientras vas viajando. Los cambios. La locura. La primavera. Ver las flores florecer. Los buenos recuerdos y aprender cómo olvidar los malos. Dormir con la única persona que te importa en el mundo. Despertar entre sus brazos. Escribir cartas. Cambiar las sábanas. Tener tu propia casa. Decorarla. Tus propios hijos. Su primer día de colegio. Su graduación. Su boda. Sentirte bien acerca de la persona que eres. No tener miedo nunca más. El regocijo que viene al decir groserías. Contar los años que has vivido. El dolor de estómago cuando te ríes mucho, pero es un dolor hermoso. Lograr tus metas. Valorarse. Disculpas que son perdonadas. Los segundos previos antes de un beso. El amor. El entendimiento después del perdón. Decirle "te quiero" a alguien mirándolo a los ojos. Escuchar a alguien decirte "te quiero" mirándote a los ojos. Aceptar lo impredecible de la vida. Lo hermoso de la vida. Lo triste de la vida. Aceptarlo todo, no esperar mucho y quedarse con lo mejor. Porque es mejor vivir, sentir todo intensamente y de un golpe, que privarse de los pequeños/grandes placeres de la vida. Y si me preguntaran por qué debería seguir viviendo, yo respondería, simplemente
Por todo.
Por todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario