domingo, 22 de junio de 2014

Indirectas.

Y yo podría seguir hablando de lo que la piel no dice y nuestros labios tampoco. De lo que se queda en la mitad de nuestra garganta y lo que decimos a media voz. De caricias marchitadas y recuerdos abandonados. De las ausencias en colchones y sacos de dormir. De frases de libros y obras de teatro. De películas que gritan al mundo, aunque este se niegue a escuchar. De las consecuencias del alcohol, de aquél color de ojos o de los secretos guardados en un cajón. De los lunares en tu cuerpo y de los puntos seguidos, y de los puntos y aparte también. 





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