No sé por qué yo era así. Por qué cuando alguien nuevo llegaba y sentía que lograba conectar conmigo a un nivel emocional mucho más profundo que con cualquier otra persona, deseaba con todas mis ganas que funcionara que lo arruinaba antes de que empezara: imaginando, esperando, preocupándome, dudando y fantaseando. No me daba el tiempo de conocer el corazón porque me enamoraba de las posibilidades que esta persona podía traer a mi vida, esperaba lo mejor ciegamente y ahí residía mi error. En no saber quién era esta persona que me entregaba momentos de películas y citas perfectas. Ahora miro hacia atrás y pienso que todos aquellos momentos, por muy bonitos que hayan sido no tenían verdaderos cimientos. Todo era muy hermoso pero extremadamente frágil. Y a pesar de que los sigo atesorando como algo maravilloso, sé que no es una manera real de sentir. No puedo sentir algo por alguien por las fantasías que tengo con esa persona, no puedo quererla por como se define sino que por como yo veo como es conmigo y con quienes forman parte de su vida. No puedo saber sus valores si no hay tiempo para que éstos puedan exteriorizarse y yo así poder verlos en sus acciones. No puedo conectar con alguien si él no es capaz de querer compartir sus miedos, sus pensamientos nocturnos, sus raras manías, sus placeres culpables o cualquier particularidad que haga que aquella conexión siga creciendo y alimentándose. Pero también me di cuenta que yo tampoco puedo entregarme románticamente sin dar partes de mi, sin compartir parte de esa vulnerabilidad que me hace ser yo, y me cuesta mucho. Es tan difícil para mi, por ejemplo, responder ciertas preguntas porque a veces siento que no puedo ponerlas en palabras, y me encantaría que pudiesen escuchar la voz de mis silencios, y tener un poco de paciencia por mi complejidad en vez de juzgar y apelar a mi falta de confianza. Me gustaría querer y que me quieran sin que esa persona se sienta atada a mi, quiero que me aprecien sin sentirme juzgada, quiero unirme a alguien sin que se trasforme en algo invasivo, invitarlo a compartir sin demandar, irme sin sentirme culpable y ayudarlo sin insultarlo. Si pudiese tener lo mismo de vuelta, entonces estoy segura que podríamos conocernos verdaderamente y enriquecernos del otro para así crear algo verdaderamente hermoso.

Me encantó leer como escribes y me siento representado por varias cosas que leí... saludos Meli :3
ResponderEliminarQué lindo leer esto, muchísimas gracias Kevin. Es súper difícil para mi comentar por aquí porque me siento (bastante) expuesta, pero supongo que es normal porque esto sucede cuando escribimos cosas con honestidad. Un abrazo :)
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