sábado, 27 de julio de 2013

Mi amor tiene cuatro letras, enserio.

Aún me duele el pecho cuando te veo tan sincero y sin preocupación en mis sueños. Me encantas. Ojalá te observaras y me preguntaras qué es lo que te hace tan peligroso e inhumano. Yo encuentro consuelo en aquellos sueños pero aún me duele el pecho cuando te veo así tan despabilado, en mis brazos. Comenzaría por quitarte la pelusa de las cejas y pasaría mi nariz por tu piel para que sintieras que es verdad. Suelo ser muy fría cuando se trata de mí, pero contigo no me importaba cerrar los ojos y levantarme con la misma cara y la escarcha de mi vida. Quiero tus ojos y ronroneos, quiero tu olor en mi almohadón. Vuelve, por favor vuelve...


No habían palabras, ni un diálogo, sólo recuerdos y amor; me duele el pecho cuando te veo ahí al despertar, sin morder ni un suspiro, ni un recuerdo, ni un yo tan de ti.


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